En el Antiguo Régimen pertenecía a la jurisdicción de Vimianzo, siendo los Lamas y más tarde los Caamaño de Romelle quienes tenían el derecho de presentación del curato.
Tiene una extensión de unos 6,7 km2 y sus núcleos de población son Artón, Pazos, Quintáns, Saconde, Sandrexo y Vilar. Pazos y Sandrexo están compartidas con las parroquias de Tines y Treos (Vimianzo), respectivamente. Limita, por el N, con Bamiro (Vimianzo); por el S, con Loroño (Zas) y Treos (Vimianzo); por el E, con Zas y Lamas; y por el O, con Tines. Su forma recuerda a la de un rectángulo.
Es una parroquia en la que predominan las tierras llanas, con muy poca diferencia de altitud entre las cumbres y las partes más bajas –unos 60 m–. Está cruzada por el río de Vilar, formado por la unión del de Xora y del Torrente, que desembocará, cerca de Baio, en el río Grande o do Porto.
Geológicamente formaría parte del Complejo de Noia o Fosa Blastomilonítica y sus materiales se disponen en bandas orientadas de N a S siguiendo la dirección del plegamiento hercínico. Casi todos ellos tienen su origen en el período Cámbrico, salvo los sedimentarios de las márgenes de los ríos.
En cuanto a la demografía, muestra los mismos síntomas que el resto de las parroquias del concello, con una pérdida notable y constante de población, sobre todo a partir de 1970: 16 vecinos (1607), 54 vc. y 228 hab. (1753), 50 vc. (1769), 46 vc. y 229 hab. (1836), 46 vc. y 249 hab. (1845), 373 hab. (1928), 76 vc. y 407 hab. (1965), 531 (1970), 313 (2000) y 217 (2016).
Cuenta con tres topónimos que son auténticas rarezas, puesto que son únicos en Galicia: Artón, Saconde y Sandrexo.
La iglesia parroquial presenta planta de salón. En el presbiterio y en la sacristía se encuentran los elementos arquitectónicos más interesantes, con bóvedas de cañón volteadas sobre pilastras. En el año 1729 se realizaron obras de ampliación y la espadaña data de 1848.
En el interior del templo hay tres retablos –el mayor y dos laterales– muy sencillos, todos ellos obra de un escultor local, Francisco Castro Agudín.
En el retablo mayor, neoclásico (entre 1809 y 1819), destacan las imágenes de san Pedro, san Roque y san Antonio. El retablo lateral N, también neoclásico, está dedicado a la Virgen del Rosario (también de entre 1809 y 1819). El del lado S, dedicado a la Virgen de la Soledad, conserva elementos barroco-rococós (es de 1797). Los tres fueron obra de un escultor afincado en Sandrexo, aunque en una de las casas pertenecientes a la parroquia de Treos; se llamaba Francisco Castro Agudín, y fue un artista muy prolífico, pues realizó, entre 1778 y 1820, retablos mayores y laterales para las iglesias de Vilar, Treos, Tines, Bamiro, Salto, Zas, Mira y Gándara.
Hasta la construcción de la carretera de Zas a Baio, Vilar era un punto importante en el camino real entre Santiago y la zona central de la Costa da Morte. Se cree que es posible que el antiguo puente de la aldea de Vilar pudiera ser, en origen, de época romana.
En Pazos tiene su origen la familia hidalga de los Pazos, que se extendió por las Terras de Soneira y Nemancos emparentándose con otras importantes familias nobles de la zona.
Aunque por circunstancias especiales nació en Madrid, un personaje muy importante de esta parroquia fue José López Pérez, hijo de un sargento del ejército español, natural de Artón, que llegó a ser presidente del Centro Gallego de La Habana (1907) y cofundador de la Real Academia Galega (1906), también en La Habana. Él fue quien trajo los restos mortales de Manuel Curros Enríquez desde esa ciudad hasta A Coruña (1908). Tan unido se sentía a Artón –pues aquí pasó parte de su infancia– que en este viaje de abril de 1908 visitó el lugar con su padre, donde, según parece, fue recibido triunfalmente.


















