Santa María de Brandoñas, topónimo de origen prerromano, inspiró a Eduardo Pondal y, de este modo, la magia de la poesía permite al bardo bergantiñán transformar este topónimo en un bravo, recio y fuerte guerrero celta.
Por el sur tiene el embalse da Fervenza, en el río Xallas, que anegó una buena parte de sus tierras, y por el oeste limita con la parroquia de Baíñas, perteneciente al Ayuntamiento de Vimianzo. Presenta una escasa densidad de población debido, en parte, a que varios de sus lugares quedaron bajo el agua cuando se construyó el embalse (1965). En el año 2015 contaba con 85 habitantes.
En esta parroquia merece especial mención la iglesia parroquial de Santa María de Brandoñas, situada en la zona más elevada del lugar de Gris. Se trata de un templo de gran simplicidad arquitectónica cuya parte más interesante es la fachada, que alberga una imagen pétrea de la Virgen, patrona de la feligresía, posiblemente barroca, del siglo XVIII. En cuanto al interior, lo que más llama la atención son dos retablos pétreos (s. XVIII), situados a uno y otro lado de la nave en su primer tramo, de rasgos claramente barrocos.
En cuanto al cruceiro del lugar de Gris, a escasa distancia de la fachada de la iglesia y situado en una pequeña plaza en medio del núcleo, destaca por su largo fuste. Resulta difícil encuadrar sus esculturas en un estilo artístico y en una época concretos. Es posible que su realización se remonte al siglo XVIII. Debemos valorar este cruceiro como una clásica obra naíf de un cantero o escultor rural anónimo. En la sencillez y en el trazo esquemático de las figuras reside su encanto.
Se trata de una parroquia rica en mámoas (túmulos megalíticos); entre todas ellas destacamos A Mina do Cotón, en Os Currais, ya que es la mámoa de mayores dimensiones del municipio y una de las mejor conservadas.





