Forma parte del grupo de parroquias situadas en la zona noroccidental del concello de Zas, configuradas en torno al valle medio del río do Porto o Grande. Su geografía es la típica de la zona central de la Terra de Soneira: una superficie muy llana regada por las aguas suaves del río de Zas o de Lamas (dirección sur-norte), ya en su tramo final.
Linda en tramos más o menos largos con 7 parroquias del concello de Zas (Baio y O Allo, por el N; San Cremenzo y Carreira, por el E; Mira, en un solo punto: la Pedra dos Cregos, por el SE; Zas, por el S y SO, y Vilar, por el S y SE) y una del concello de Vimianzo: Bamiro (por el O).
Tiene una superficie de unos 7,1 km2, muy similar a otras parroquias del concello como O Allo, Brandomil, Brandoñas o Santa Sía (todas ellas rondan los 7 km2).
Estuvo unida a Baio hasta el año 1793, siendo Lamas la parroquia matriz. En el Antiguo Régimen formaba parte de la jurisdicción de Vimianzo, del señorío del conde de Altamira.
En lo que respecta a su relieve, hay que destacar lo llano que es. Presenta formas totalmente aplanadas, salvo en los límites, donde hay pequeñas lomas que la separan de las parroquias de Vilar y Bamiro, por el O, y San Cremenzo, por el E. En ambos casos se trata de elevaciones de muy poca entidad, algo más altas estas últimas, pero que apenas se alzan unos cuantos metros más que la parte central de la parroquia. Casi la totalidad de su territorio está formada por un valle de fondo muy plano donde los desniveles son imperceptibles.
Su principal curso de agua es el río de Zas o de Lamas –que nace en la parroquia de San Martiño de Meanos– y será uno de los aportes más importantes del río do Porto. Es su afluente más largo (16,4 km). Se trata de un río eminentemente de llanura, con tan solo pequeños desniveles en la zona de Pedra Vixía antes de unirse al cauce principal, ya en tierras de Baio. Por esta zona, en su margen derecha, se encuentra el dolmen de Pedra Moura de Pedra Vixía, en un lamentable estado de conservación; siendo como es el monumento megalítico más conocido del concello de Zas después de la Arca da Piosa, merecería más atención oficial, facilitando sus accesos y limpiándolo de maleza.
De la iglesia parroquial de Santa María de Lamas, lo más destacable es la capilla mayor, gótica del s. XVI, cubierta por una hermosa bóveda estrellada con nervaduras muy trabajadas que se cruzan en una clave central y cuatro secundarias. Llama también la atención el majestuoso arco apuntado, también gótico y del siglo XVI, que comunica la capilla mayor con la nave.
La reconstrucción de la nave del templo en el siglo XVIII costó hierro y harina, pues los vecinos no estaban muy de acuerdo con los mandatos del visitador del arzobispado y el párroco tuvo que acudir a un notario para amenazarlos por escrito con penas de excomunión “y prisión de sus personas y otros apremios” si no accedían a colaborar en las obras prestando sus servicios. Llama la atención la osadía de estos feligreses, teniendo en cuenta el poder absoluto que tenía la Iglesia en la época; fueron muy atrevidos, desde luego. Las órdenes de reconstrucción se dieron en 1721, pero hasta 1734 no se iniciaron, concluyéndose en 1743. De esta época son las esculturas de piedra de la fachada y el crucero del atrio, de fuste largo, obra de Xoán Martínez, cantero y tallista de Borneiro. El retablo mayor del interior –de estilo barroco-rococó– fue realizado en 1773 por un hijo suyo, también escultor, llamado Ignacio, residente en Troitosende (A Baña).
Esta parroquia fue el hogar natal de una importante familia hidalga gallega que tomó el nombre de la propia feligresía: los Lamas. Según los genealogistas, la casa hidalga de los Lamas era de las primeras y mejores del Reino de Galicia, con un origen que se remontaba a principios del s. XVI. Como ya indicamos, uno de sus miembros, Álvaro Núñez de Lamas, fue quien mandó construir, algunos años antes de 1540, el templo parroquial de Zas.




















