El hío conductor de esta ruta es la huella del agua en la parroquia de Gándara, ya que pasa por lugares por los que transcurre este recurso. Ya en el año 1753 figuraban 17 molinos en el Catastro del Marqués de Ensenada; un dato que demuestra la relevancia de la abundancia del agua y de sus desniveles en esta zona.
En el trayecto de esta ruta se pasa por lugares en los que el agua es la principal fuerza motriz para la puesta en funcionamiento de los nolinos de agua. La ruta transcurre por un medio rural caracterizado por la riqueza geológica y natural de sus montes, en los que se puede observar la flora y la fauna de la zona.
En esta hermosa ruta, que discurre por antiguos caminos recuperados y por senderos de ribera, podemos ver fervienzas, muíños, un batán, hórreos, abelarizas, un castro y una rica flora y fauna.