Las Torres de Romelle se ierguen magestuosas en una colina, dominando el paisaje como si de un auténtico castillo se tratara. Su poderosa muralla, con merlones que recuerdan la arquitectura defensiva medieval, envolvía este palacio perteneciente a la familia Caamaño, uno de los linajes más influyentes de la comarca. El conjunto transmite la fuerza y el poderío de las casas hidalgas gallegas, que combinaban la función señorial con la defensa del territorio.
En el interior, Romelle sorprende por sus jardines cuidados con geometrías barrocas, fuentes ornamentales y espacios pensados para el disfrute y el descanso. El acceso al palacio es, sin duda, una de las experiencias más hermosas para el visitante: un camino arbolado que conduce directamente hasta un cruceiro singular de base triangular, auténtica joya escultórica que marca la entrada al recinto.
El palacio se sitúa a tan solo 3 kilómetros del núcleo municipal de Zas. Para llegar, hay que coger la carretera que conduce al lugar de Santo Adrián de Castro. Una vez allí, girar ligeramente a la derecha en dirección a Berbia, y después de aproximadamente un kilómetro, el pazo aparece a la mano izquierda, imponiéndose sobre el entorno rural con su estampa de fortaleza señorial.