El Puente de Brandomil se construyó en cantería sobre el lecho del río Xallas, apoyándose en cuatro arcos desiguales que le confieren un perfil inconfundible. Su origen se remite a la época romana, cuando formaba parte de la vía XX Per Loca Marítima, una ruta secundaria que facilitaba el tránsito de mercancías y personas por la región. La abundancia de oro en el río convirtió este enclave en un punto estratégico para la explotación minera.
Las excavaciones arqueológicas realizadas en las proximidades descubrieron restos de uno de los asentamientos romanos más importantes de Galicia, comparable a Brigantium o Iria Flavia. Monedas, cerámicas, joyas y restos arquitectónicos confirman la relevancia de Brandomil como centro económico y administrativo durante la época imperial.











